jueves, 17 de noviembre de 2016

LO QUE ESCONDEN LAS MIRADAS

Resultado de imagen de tristeza y frustracion



Como otro día más,  llegaba a casa de la oficina sobre las ocho de la tarde. Al abrir la puerta principal de casa, dirigía al aire un saludo cariñoso esperando la respuesta de Rosa, mi esposa, aunque a mí me gustaba más llamarla Rosi. 
Llevaba colado por ella desde parvulitos y yo nunca me había atrevido a abrirme y expresar lo que sentía por ella porque en ese aspecto era muy tímido. Nosotros siempre nos solíamos decir mejores amigos pero en realidad para mí era algo más,…
En la graduación de bachillerato, con la felicidad de haber conseguido aprobar todo y saber que podría entrar en la carrera de administración de empresas, me lancé y la invité a bailar conmigo mi canción favorita que justamente sonaba. Cuando terminó la canción me quedé fijamente mirando sus ojos verdes y sin pensarlo le dije toda la verdad. Sorprendentemente ella confesó que sentía lo mismo que yo hacía mí y desde aquel  27 de mayo de 1980 sigo enamorado de la misma chica de ojos verdes. 
Como decía, después de alzar la voz al viento, me correspondió aquella dulce y adorable voz que tanto me satisfacía. Me adentré hacia la cocina donde estaba ella. Mientras ella cortaba los filetes de merluza y aliñaba la ensalada yo me dispuse a ayudarla recogiendo la encimera de la cocina.
-¿Qué tal ha ido el día? ¿Alguna novedad? – Pregunto ella.
-Ninguna, solamente que cada vez hay más y más papeleo con esto de la bajada de la bolsa. Estoy desquiciado,… - Respondí.
-Bueno, relájate y descansa mañana será otro día.- Intento consolarme con esta típica frase suya.
-¿Tu qué tal? ¿Mucho trabajo con los niños?
- Bueno, hasta ahora he estado corrigiendo un par de exámenes pero,…
La conversación fue interrumpida por el sonido alarmante timbre. Pensando que era algo grave y urgente aceleré el paso para abrir lo antes posible la puerta.
-Hombre Jaime, ¿cómo estás?
Tras la puerta estaba Jaime, mi mejor amigo. Llevaba con él desde que nací y siempre hemos hecho y hemos compartido todo, juntos.
-Bien, bien,…-Dijo con velocidad y dispuesto a cambiar de tema. Bajó el tono de voz casi susurrando.-  ¿Está tu mujer?
-Mmm, si ¿por qué?- Pregunté extrañado.
-No nada nada entonces ya hablaremos en otro rato mejor, mañana a las cuatro acude al bar de Alfredo, hasta luego,…
Jaime sin dejar tiempo para recapacitar y responder cogió velocidad y se marchó.
Extrañado volví a la cocina con Rosi.
-¿Qué quería ahora Jaime?
- No sé, estaba muy raro y no me ha terminado de decir nada. Mañana he quedado con él para hablar solos.
-Ah vale pues bueno no se que será, pero ya sabes que Jaime siempre ha sido un poco rarito. Igual es alguna paranoilla suya.
-No sé que será esta vez pero lo he visto demasiado extraño. Por cierto, ¿y las niñas?- Pregunté para cambiar de tema y no estar comiéndome la cabeza por lo que podía pasar.
Después de cenar y de ir a buscar a las niñas que estaban en casa de unas amigas estuve un rato en el salón escuchando las noticias y sobre las diez me fui a dormir ya que no me quitaba la noticia que parecía tan importante de Jaime.
A las once o así seguía sin conciliar el sueño así que decidí leer un rato. Salí del cuarto sin hacer mucho ruido para no despertar a las niñas, y oí a Rosi hablando con un tono potente por teléfono.
-¡Pero qué estás diciendo! ¡Ni se te ocurra…! ¡No es necesario que sepa nada!,… ¡Como si es tu primo, no  le digas nada, olvida el tema solo fue…
Y entonces el sonido del camión de basura hizo que perdiese la conversación con mi mujer.
Otra vez volví a quedarme extrañado. ¿Con quién y de qué hablaría mi mujer? ¿Estaría relacionado con lo que me tenía que decir Jaime?... Las preguntas se acumulaban en mi cabeza produciéndome una jaqueca. Con la escusa bajé las escaleras y me dispuse a la cocina a tomar un medicamento y de paso preguntar a mi mujer con quien estaba hablando.
-Rosi,… ¿con quién hablabas dando tantas voces?
Tardó unos segundos hasta responderme y sin mirarme a los ojos contestó: Nada, nada con mi madre que había discutido con mi padre y estaba mal la pobre,…
- Aaaaaa, vale vale pues nada, me vuelvo a subir a ver si ahora puedo dormir. Buenas noches.- Respondí seco.
-Buenas noches cariño.
Al llegar a mi habitación y recostarme, millones de preguntas se acumulaban en mi cabeza ¿Por qué Rosi me mentía? ¿Había hecho algo?... No entendía nada y preferí cerrar los ojos y como me decía ella “mañana será otro día”.
Al levantarme, raramente mi mujer no estaba pero tampoco le di mucha importancia. Yo me fui a la oficina y hasta las cuatro no salí para ir a la quedada con Jaime.
A las 16:08 llegué al bar de Alfredo.  Allí en una mesa al fondo pegada a la ventana se encontraba Jaime. Me acerqué rápidamente y como un mafioso en busca de su dinero, le pregunté sin andarme con rodeos.
-¿Qué es lo que me tenías que me contar Jaime? Me tienes en un sin vivir entre tú y mi mujer.
-¿Es qué te ha dicho algo?- Preguntó con insistencia.
-No que va, ¿es qué me tiene que decir algo?
-Mira Fran, no me voy a andar con muchos rodeos. Mientras tú estuviste en Madrid para el informe a la empresa de la bolsa, tu mujer una noche me llamó para que me quedase con las niñas porque ella tenía la despedida de soltera de una amiga. Pues cuando volvió de la fiesta, yo estaba en el salón esperando a que volviese por no dejar a las niñas solas y ella volvió dando tumbos de los borracha que iba. Me empezó a decir lo mal que lo estaba pasando contigo porque sentía que tu no le apreciabas ni le valorabas y entonces se me lanzo y una cosa llevo a la otra y…
Cuando Jaime me lo contó sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas. Intenté levantarme pero mi cuerpo perdía el equilibrio y tuve que apoyarme en la mesa. Jaime preocupado se dispuso a ayudarme pero le aparte. Después de unos minutos, mi cuerpo había asimilado el dolor y me dispuse a volver a casa pero antes solamente le dije a mi fiel amigo: “Muchas gracias por todo”. Recogí mi cartera y mi abrigo y me fui de aquel lugar donde toda una vida se había desmoronado en unos minutos.
Al llegar a casa esta vez no alce la voz, directamente fui a mi escritorio y escribí una carta dirigida hacia mis hijas y a Rosi.
En la carta terminé con la frase que ella siempre me decía pero a mi estilo:

“Mañana para nosotros ya no será otro día”

1 comentario:

  1. Precioso y muy bien escrito, Belén, enhorabuena.

    (Y espero que estés mejor...)

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