sábado, 31 de diciembre de 2016

COMENTARIO DE TEXTO: "LOS CALAVERAS"

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Para poder analizar un texto, previamente debemos tener unos conocimientos básicos sobre lo que vamos a leer. Para poder comprender mejor el texto, realizamos un breve resumen que recoja las ideas principales que éste cita:


Es cosa de los etimologistas y los anatómicos de la lengua el averiguar el origen de la voz  “calavera” en su acepción figurada, puesto que la propia no puede tener otro sentido que la designación del cráneo de un muerto, ya vacío y descarnado. Es una acepción picaresca y de uso moderno que se ha aplicado a los seres de todos los tiempos. (,,,)
no encuentro qué relación hay entre un “calavera” y una “calavera espero que por mi artículo se convencerá cualquiera de que para pocas cosas se necesita más talento y buen juicio que para ser “calavera”.
  Todos tenemos algo de “calaveras” ; pero así como no se llama locos sino a aquellos cuya locura no está en armonía con la de los más, así sólo se llama “calaveras” a aquellos cuya serie de acciones continuadas son diferentes de las que los otros tuvieran en iguales casos.
    El “calavera” se divide y subdivide hasta el infinito, y es difícil encontrar una especie que presente mayor número de castas distintas. Sólo dos son las calidades esenciales que determinan su ser, y que las reúnen en una sola especie, reconociéndose al “calavera” de cualquier casta que sea:
      1º El “calavera” debe tener por base de su ser “talento natural” por unos; “despejo” por otros; “viveza”.
    2º El “calavera” debe tener lo que se llama en el mundo “poca aprensión”, es decir la indiferencia con que considera “el qué dirán” el que no hace más que cosas naturales, el que no hace cosas vergonzosas. El “calavera” es un hombre público cuyos actos pasan por el tamiz de la opinión, saliendo de él más depurados.
 El calavera se divide a su vez en silvestre y doméstico.
    El calavera silvestre es hombre de la plebe, sin educación ninguna y sin modales; Este calavera es esencialmente español.
     El calavera doméstico admite diferentes grados de civilización, cuyas características les subdividen a su vez en diversas castas:
     El calavera-lampiño tiene catorce o quince años, lo más diez y ocho. Sus padres no pudieron nunca hacer carrera con él: le metieron en el colegio para quitársele de encima y hubieron de sacarle porque no dejaba allí cosa con cosa; Los libros los despedazaba para hacer bolitas de papel, las cuales arrojaba a las narices del maestro. A pesar de eso, el día de examen, el talento profundo y tímido se cortaba, y nuestro audaz muchacho repetía con osadía las cuatro voces tercas que había recogido aquí y allí y se llevaba el premio. Su carácter resuelto ejercía predominio sobre la multitud, y capitaneaba por lo regular las pandillas y los partidos. Sí era descubierto hacía pasar a otro por el culpable, o sufría en el último caso la pena con valor y riéndose del éxito de su travesura. El número de sus hazañas era infinito.  
 Fuera ya del colegio, se trató de sujetarle en casa y se le puso bajo llave, pero a la mañana siguiente se encontraron colgadas las sábanas de la ventana; el pájaro había volado, y como sus padres se convencieron de que no había forma de contenerle, convinieron en que era preciso dejarle. Es el más pesado, el más incómodo siendo aún un joven que necesita hacer dobles esfuerzos para llamar la pública atención. Es risa oírle hablar de las mujeres como un hombre ya maduro; contar sus acciones del día como si pudieran importarle a alguien, pero con despejo, soltura, con aire cansado y corrido.
     Por la mañana madrugó porque tenía una cita y a media mañana se fue al billar; aunque hijo de familia no come nunca en casa; entra en el café, y sus bienes se reducen a algunas monedas que consigue gracias a la generosidad de su mamá o de su hermana, luceiendolas sobremanera. El billar es su elemento y en ratos libres se dedica a ocupar ciertas mujeres que le hacen cara todavía.
     Aquí empieza el calavera-temerón, que es el gran calavera, el cual se entretiene atacando a viandantes absurdamente y a escondidas.
    Claro está que el “calavera” necesita espectadores para todas estas escenas por tanto, cría a su alrededor una pequeña corte de aprendices, o curiosos, que se contentan con el papel de cómplices y partícipes.
    El “calavera-langosta” se forma del anterior; sus hazañas son más serias reuniéndose en pandillas. En una palabra, éste es el venenoso, el “calavera-plaga”: los demás divierten; éste mata.
   Dos líneas más allá de éste está otra casta: el “calavera-tramposo”, el que hace deudas, el parásito, el que comete a veces picardías, el que pide para no devolver, el que vive a costa de todo el mundo, etc., etc.: pero estos no son verdaderamente “calaveras”; ésos son los que desacreditan el oficio, y por ellos pierden los demás. No los reconocemos.
    Otra de estas aborrecibles castas es el “viejo-calavera”. Esos viejos que conocerá, un decrépito que persigue a las bellas, y se roza llenándolas de baba; un viejo sin orden, sin casa.
   Dejando a un lado otras varias, concluiremos en un ligero bosquejo de la más delicada y exquisita, es decir, del “calavera de buen tono”.
    El “calavera de buen tono” es el tipo de la civilización, el emblema del siglo XIX. Perteneciendo a la primera clase de la sociedad, o debiendo a su mérito y a su carácter la introducción en ella, ha recibido una educación esmerada. Maneja bien las armas y se bate a menudo, semejante en eso al “temerón”, pero siempre con fortuna y a primera sangre. La última impresión es la mejor de esta suerte, y todos pueden quedar riendo y diciendo de él: “¡Qué cabeza! ¡Es mucho fulano!”. 
El “calavera de buen tono” es el adorno primero del siglo de la sociedad y de las hermosas.
   Es el único que ve el mundo y sus cosas en su verdadero punto de vista. Tiene algún amor sentimental, y no está nunca sin intrigas.
   El fin de éste es la edad misma; una posición social nueva, un empleo distinguido, una boda ventajosa, ponen término honroso a sus inocentes travesuras.
Haremos antes de concluir una pequeña observación acerca de lo que se llama en el mundo vulgarmente “calaveradas”. Éstas se juzgan siempre por los resultados: por consiguiente, a veces una línea imperceptible divide únicamente al “calavera” del “genio”, y la suerte los separa o los confunde en una para siempre. Tal es el modo de juzgar de los hombres; sin embargo, eso se aprecia, eso sirve muchas veces de regla. ¿Y por qué?… Porque tal es la “opinión pública”.

Después de haber hecho un resumen sobre este artículo, donde yo considero que están las ideas principales; como en los artículos del autor y reflejándose el egocentrismo y el predominio del “yo” en el texto, podemos ver como el propio autor aparece varias veces en el texto contando y explicando tanto las diferencias que existen entre el significado literal y figurado de la palabra “calavera” y hace una crítica sobre el significado del sentido figurado de la palabra.

En lo que Larra nos cuenta, los personajes ya están suficientemente caracterizados, tendríamos por una parte al “Calavera” general el cual recoge unas características principales, y a partir de este nos nombra y describe a todos los demás:
  • ·         “Calavera silvestre”
  • ·         “Calavera doméstico”
  • ·         “Calavera-lampiño”
  • ·         “Calavera temerón”
  • ·         “Calavera langosta”
  • ·         “Calavera tramposo”
  • ·         “Viejo calavera”
  • ·         “Calavera del buen tono”


En conclusión, diríamos que Larra intenta hacer una crítica a la sociedad que tiene unos valores totalmente contradictorios ya que ésta se encarga de juzgar y con el tiempo a esos que a criticado los pone en un pedestal como auténticos héroes cuando en un principio se les consideraba como locos o como se diría en el texto “Calaveras”.

Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que Larra intenta transmitir en su artículo y es algo que sigue pasando y pasara porque muchas veces sin darnos cuenta rechazamos y dejamos a un lado las cosas que de verdad dan importancia al mundo y a la evolución de la sociedad.
De este artículo la frase que sacaría y daría más importancia es: “Éstas se juzgan siempre por los resultados: por consiguiente, a veces una línea imperceptible divide únicamente al “calavera” del “genio”, y la suerte los separa o los confunde en una para siempre.”

1 comentario:

  1. Muy bien, Belén (aunque el resumen quizás sea demasiado extenso). Pero me alegro muchísimo de que te hayas decidido a hacer este trabajo. ¡Feliz año!!

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